Cómo voy a explicarme ahora que ya no hay más, que se acabó, que no puedo volver, que debo mirar hacia delante y aguantar el dolor...
Con orgullo, con la cabeza bien alta. Y mirarte como quien mira a la pared, ni con aprecio ni con asco, simplemente, con ignorancia.
Y si duele, jódete. Si no te gusta verme lejos, aguántate. Te avisé, te dije mil veces que podrías perderme, y preferiste no creerme. Ahora, trágate tus palabras, y arrepiéntete, porque ya no somos N A D A .
No hay comentarios:
Publicar un comentario