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domingo, 8 de enero de 2012
What he means to me.
No hay palabras para describir de qué manera me hace perder la cabeza cuando sonríe... Sé a la más pura perfección que tiene esa mirada y esos gestos, y todas las mariposas que forma en mi estómago con cada paso que da. He podido verle reír y he podido verle cuando sus días eran grises, y puedo garantizarte que no hay descripción para ello. Con todo eso que me dice la gente de "Pero no confíes en él" y todo eso de "Él no te quiere" y eso de que "Que no es lo que tú crees". Todo el rollo ese de que él puede ser lo más importante de mi vida y que voy a perder el poco sentido común que me queda, y a la mierda con la cordura... Eso que dicen de que besar con sentimientos es mejor que besar por besar es algo que aprendí al pié de la letra desde el día en el que hablamos por primera vez...Pero tú no sabes lo que es estar en silencio escuchando tus propios pensamientos autodestructivos cuando te sientes mal, y que de golpe y porrazo aparezca él y te diga "Preciosa" sin esperártelo, entonces es cuando te das cuenta de que no existe mal que él no pueda hacer desaparecer. No tienes ni idea de lo que es ver luz tras las cortinas, abrir los ojos por la mañana y encontrarte abrazada a él con una de sus camisetas puestas a modo de pijama, que despierte y te dedique una de sus mejores sonrisas, de esas que solo él sabe poner. Así que si estás enamorado, soy la primera que te entiende, por aquello de que pierdo la cabeza cuando escucho sus susurros contra mi boca, y el sentido común cuando me dice que me quiere, y el orgullo... mi orgullo se va a la mierda cuando se trata de él, siempre se trata de él... De las pequeñas cosas del día a día, el tratar disimular mi nerviosismo cuando me hablan de él, las incomodidades que pueda provocarme el no poder solucionar sus problemas siempre, son cosas que ya ni te cuento. Quiero decirte que de sentimientos a mí no me tienes que decir nada, que hace tiempo que comencé a tener los míos. Que yo también le veo, y soy la única capaz de sentirse pequeña a su lado, tan diminuta. Que sé como me mira, se muerde el labio inferior y suspira sonriéndome. Que me conozco su voz en formato murmuro, en formato gemido y en formato alegre. Que me sé el sabor de sus labios de memoria, y la forma en la que tengo que recordarle mil veces al día lo adorable que es, conociendo lo cabezota que es y lo de mi "sí que lo eres" contra su "no lo soy". Porque, sí, yo también he memorizado todas las cosas que me ha dicho alguna vez, pero también alcanzo a recordar todas las veces que ha conseguido desnudarme sin ponerle resistencia, y el número de veces que es capaz de hacerme reír en tan solo un minuto. No solo me conozco cada lunar de su cuerpo, sino cada curva que lo forma, y yo si que no tengo valor para decirle que no a nada de lo que me pida, porque puedo quererle más que cualquier persona que le aprecie, y mira que tiene gente consigo... Que yo sé la cara que pone cuando se siente completamente feliz, siendo él mismo, dejando ver el milagro que envuelve su existencia. Le he visto superar a cualquier persona que haya entrado en mi vida ocupando posiciones en mi corazón, y le he visto hacerme la más feliz del mundo con tan solo dos palabras que me haya podido decir, y le he visto hacerle competencia a cualquier maravilla de este mundo: no me hablen de perfección sin haberle visto antes. Aquello de "Es solo un tío", eso de que camina con esa cierta chulería y solo la perfección puede reemplazar las ocho letras que forma su nombre. Que sí, que lo comprendo, que todos tenemos personas especiales en nuestras vidas, que querer queremos a todos, pero yo a él, como a nadie.
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