Yo no quiero uno de esos chicos malos que escuchan rock and roll a toda pastilla, que visten con camisetas blancas, chupas de cuero negra y vaqueros ajustados. Tampoco quiero a un niñato con una tabla de skate, una cap y ropa ancha. Ni quiero un chico que lleve polos de marca y el flequillo al lado.
Paso de aquel que me prometa la luna para no bajarme ni una sola estrella si quiera, o aquel que trate de enamorarme para después no demostrarme su amor. No quiero que me ilusione con falsas esperanzas y promesas vacías, ni que me utilice para fardar delante de sus amigos, tampoco para llevarme y tratarme como una muñeca Barbie. Yo solo quiero que me llame antes de dormir para decirme todo lo que me quiere, que me abrace por la espalda, que me calle con un beso, que cuando estemos peleando y yo comience a llorar, pare de hablar y me abrace. Quiero que me acaricie la espalda y me mire a los ojos, que me sonría desde lejos, que me haga perder la noción del tiempo. Quiero que me prefiera con una camiseta ancha puesta a modo de vestido y sin peinar ni maquillar antes que estando perfectamente maquillada, un vestido corto y tacones kilométricos. Que podamos dormir abrazados y despertar a la mañana siguiente en la misma posición.
Que yo no quiero a un tío que trate de ser perfecto, ni que quiera impresionarme con grandes cosas.
No, no, estáis muy equivocados... yo le quiero a él.
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