Me miraba con tanta ira que hasta dolía. Sentía arrepentimiento, tenía unas ganas terribles de llorar. Hubiera dado lo que fuera por retroceder días en el tiempo, pero allí estábamos los dos, gritándonos el uno al otro en aquel momento, mostrando la impotencia y el cabreo que podía llegar a darnos todo aquello.
-Te equivocaste, jodiste todo por momento, ¿y vienes aquí esperando a que yo te perdone?
+Joder, lo siento, te lo he dicho mil veces lo arrepentida que estoy, dame una maldita oportunidad, no soy tan jodidamente gilipollas como para desaprobecharla.
-No, se acabó.
+Por favor, por favor...
-...
+¿No piensas decirme nada?
-Te lo he dicho todo ya, ¿no crees?
+Pues no he entendido una puta mierda.
-Adiós.
+Joder, no me digas eso, sabes que no lo soportaría.
-Quédate con tu amiguito, ese que tanto os gusta a todas, el que hace skate y lleva el flequillo para al lado, ese niñato pijo que os tiene locas.
+Si tanto te molesta, será porque te importo, ¿no?
-...
+ Llevo razón, ¿cierto?
-...
+ Llevo razón, ¿cierto?
-...
+Contéstame.
Y se marchó. Se dio media vuelta, y se fue por donde había venido. Dolía ver como se alejaba, y sin pensarlo dos veces, llena de ira, le grité.
+¡Estúpido cobarde, TE AMO, JODER. Huir no va a evitar que los dos tengamos ganas de comernos a besos!
Frenó en seco, se giró despacio y ando hacia mí con decisión. Me agarró de la cintura con fuerza, me pegó a él, y después de eso, me dio el mejor beso de mi vida.
"Estoy tan enamorada que todo lo que siento me marea. Quererte es un colocón gratis."
No hay comentarios:
Publicar un comentario